martes, 13 de junio de 2017

Una nota acerca de la evolución estética de Games Workshop

A raíz del lanzamiento de la nueva edición de Warhammer 40.000, https://www.warhammer-community.com/2017/06/03/dark-imperium-pre-orders/ me ha venido rondado por la cabeza la idea de plasmar una reflexión sobre la estética actual de los productos de GW respecto a la de ediciones antiguas (por ejemplo, 2ª o 3ª de 40.000, o 4ª o 5ª de Warhammer Fantasy). 

Normalmente con estos temas suele venir de manera más o menos explícita un posicionamiento sobre que tipo de miniatura gustan más al redactor del artículo, de ese predicado me voy a quedar con la idea que considero innegable de que hay una diferencia de estilo significativa entre las miniaturas antiguas y las nuevas, pero más que elegir unas favoritas lo que quiero destacar es qué considero que hay también una evolución en el por qué de las miniaturas.

De nuevo también creo probado que GW siempre ha tenido afán de hacer unas miniaturas impresionantes (de hecho no sé si todavía conservan el lema "Games Workshop makes the best toy soldiers in the world") pero aquí es donde llega mi reflexión, considero que antes las miniaturas se hacían teniendo en cuenta una necesidad "representativa" supeditada a proporcionar figuras para las distintas opciones de los diversos codex o libros de ejercito, y ahora el motor no se basa tanto en representar como en epatar e impresionar con el nuevo material. Además las reglas ya no siguen un formato tan cerrado como antes (ejército constituido por lo publicado en un codex) lo que permite sacar nuevos perfiles "oficiales" para nuevas miniaturas con mayor libertad.

Simplemente se trata de eso, considero que el motor de sacar miniaturas ha pasado de necesitar cubrir las entradas de los libros de ejército con las mejores miniaturas posibles a la búsqueda de nuevas miniaturas que puedan dejar a los clientes potenciales con la boca abierta, sin estar tan constreñidos por el hecho de que las nuevas figuras contasen con reglas con anterioridad.