viernes, 19 de mayo de 2017

La biblioteca de Babel y la guerra


"La biblioteca de Babel es un cuento del escritor argentino Jorge Luis Borges. Fue publicado por primera vez en la colección de relatos El jardín de senderos que se bifurcan (1941), colección que más tarde fue incluida en Ficciones (1944). La biblioteca parece ser infinita a la vista de un ser humano común, pero al tener un límite de 410 páginas por libro, 40 renglones por página y 80 símbolos por renglón el número de posibilidades es vasto pero finito. El relato es la especulación de un universo compuesto de una biblioteca de todos los libros posibles, en la cual sus libros están arbitrariamente ordenados, o sin orden, y preexiste al hombre."

"Dadas estas condiciones, la biblioteca contiene desde algún libro que consiste solamente en la repetición de un mismo grafema, hasta innúmeras versiones del Quijote o cualquier otro libro, en todos los idiomas conocidos, en todos los idiomas desconocidos, con todas los errores imaginables, etc. El catálogo de Borges va más allá: "las autobiografías de los arcángeles, la relación verídica de tu muerte"... en palabras de Borges, "basta con que un libro sea posible, para que exista" en algún lugar de la inmensa Biblioteca."

"Lo anterior lleva al autor a reflexionar sobre las creencias y corrientes de pensamiento de tal Universo, "que otros llaman la Biblioteca": inquisidores que pretenden destruir los libros que juzgan sin sentido (temidos y aborrecidos por su fanática condenación al fuego de incontables libros, más que por el daño real hecho a la inmensidad de la Biblioteca), aventureros que recorren las salas hexagonales en busca de su Vindicación, místicos que anhelan encontrar el Libro total que desvele todos los misterios del mundo, e incluso proscritos azaristas que manejan cubiletes y dados prohibidos, al objeto de producir algún día, más que encontrar, esos libros sobrenaturales."

De todas las implicaciones del relato de La biblioteca de Babel, la que más me llama la atención es la de que las limitaciones y reglas sobre el código preestablecen todas las combinaciones posibles si se aplica un factor que limite la extensión de los escritos. Borges usa para el cuento los libros como ejemplo de codificación, pero es fácil extrapolar el concepto a otros formatos. 

Por ejemplo, a nivel de bits mientras que un archivo mantenga las cadenas de ceros y unos que lo caracterizan como un pdf legible (de un estándar predefinido) podrían generarse al azar el resto de bits que se desee hasta alcanzar un tamaño de archivo determinado (factor limitante). De manera similar a la biblioteca de Babel, para un tamaño de archivo dado nos encontraríamos con una cantidad enorme de pdf's, que además de poder albergar cualquier obra lterararia pasada y futura de la humanidad también contendría todas las posibles obras pictóricas.

Otra de los puntos interesantes es la relación de los actores del universo de la biblioteca de Babel, con la misma biblioteca y el conocimiento que representan, arquetípicos del comportamiento humano. 

No obstante, de manera implícita ya que la biblioteca constituye una suerte de universo, se me antoja un paralelismo entre la estructura de los libros y la de la realidad misma desde un punto de vista mecanicista, limitada por las leyes de la física y sus "caracteres"  (partículas, fuerzas o la partes en las que se divida la realidad según el paradigma aplicado). Aunque mientras que la biblioteca nos ofrece un entorno con limites definidos y delimitados, la realidad como objeto de estudio es un asunto enormemente más complicado.

Quiero dirigir ahora el discurso hacía la especulación y la ciencia ficción, puesto que creo que no es muy arriesgado afirmar que si nuestra capacidad de construir y manejar modelos computerizables de nuestro entorno aumentase lo suficiente, así como la capacidad y calidad de nuestras inteligencias artificiales asistentes (nuestras Siri o Cortana de la actualidad), las tareas de diseño, pilotaje, cirugía y un sinfín de campos más se volverían mucho más livianas, eficientes y precisas. Sin embargo hay un campo que inevitablemente se vería potenciado, la guerra.

Así y sin entrar en las habituales contramedidas, los sistema de escaneo del campo de batalla y autoapuntado de armas, la mejora de las comunicaciones y la toma de decisiones asistidas se volverían habituales, a un nivel mucho más extendido y efectivo que en la actualidad. Todo esto dependería de nuestra capacidad de identificar el código base de nuestra realidad, o de la parte que queremos someter a estudio, y de configurar un universo de Babel en el que todo las combinaciones posibles fueran procesables. 

¿Por qué hago este inciso enfocado a la guerra? porque creo que es consustancial a la existencia, al menos como concepto de conflicto y lucha por la supervivencia, y porque como creador los conflictos armados pueden ser profusamente explotados desde muchas perspectivas, incluida la ciencia ficción, además de mostrar la profundidad de sus horrores y sus claroscuros. Y porque tal vez, como de alguna manera ya he dicho, es uno de los caracteres que conforman esa biblioteca de Babel que es la naturaleza humana.