viernes, 14 de abril de 2017

A través del Cristal de Sangre - breve ambientación para rol

Creo que es esencial que un buena ambientación de rol esboce una gran cantidad de temas, pero que deje suficiente libertad al narrador para hacer lo que quiera con la partida sin verse obligado por descripciones demasiado exhaustivas. También me gustan esas ambientaciones mostradas con unas pocas pinceladas con suficiente personalidad que trasladan la responsabilidad de dar vida al mundo de juego a los jugadores y el narrador. Aquí voy a compartir un ejemplo, que podría decir que nació de esas ocasiones en las que nos despertamos por la mañana en medio de un sueño.

A través del Cristal de Sangre.

-Todas las cosas existen por su voluntad de ser y su voluntad de cambiar.

Al principio llegaron al mundo los elfos y los enanos. Los elfos, inocentes como niños en su juventud, conocieron el mundo como un lugar hermoso, lleno de vida, y todavía nos quedan sus obras de esos días, que muestran unos paisajes y unos tiempos que no han de volver. En su devenir se interesaron por la naturaleza del Mundo y se volcaron en el estudio de las hebras del destino y el entramado de la realidad, vieron aquello que estaba por llegar y por su voluntad de existir, cambiaron. La sonrisa del infante se convirtió en una mueca que podía dar paso a la risa de un loco, todo lo hicieron en nombre del conocimiento. Desaparecieron, ahora no queda de ellos ni sus fantasmas, excepto las pertenencias que dejaron atrás, mezcla extraña del gozo de vivir y las herramientas del poder si no se conoce la evolución de su estirpe. 

Los enanos se ocuparon en trasformar el Mundo y forjaron la mayor parte de las Armas de Antaño, saludaron a los primeros hombres y ejercieron de mentores. Cuando la aflicción que asola la tierra en nuestros días llegó, por su voluntad de ser eligieron combatir y perecieron. Ahora solo queda un enano y es amigo de un Dios en el filo del tiempo. Sus fortalezas talladas en roca están tan vacías como las moradas de los elfos, excepto por los insensatos que se adentran en ellas en busca de sus riquezas, que en este tiempo solo sirven a la muerte, y por los horrores grotescos que habitan en sus olvidadas cámaras.

-La tierra está seca y el mundo se ve a través de un cristal empañando en sangre.

Es tiempo de hombres y mujeres crueles La bondad brota en el mundo como una inocente hierba  que quiere nacer en mitad de un camino, solo para ser aplastada cuando empieza a despuntar antes de volver a comenzar el ciclo. El agua escasea, los animales mueren, la gente desespera y no hay día en que no surjan cien nuevos tiranos, que puede que no vivan para ver el día siguiente. Los druidas de la Antigua Fe ya no visten pieles, sino harapos y huesos, no pueden sanar al mundo pero conocen remedios de valor, pues los hombres no son lo suficientemente tenaces para tratar la magia sin sucumbir a ella. Todavía queda algo de belleza en el mundo, pero es preferible ser el rey de un páramo que el vasallo de un lodazal. Un mundo enfermo sucumbe a la fiebre de la guerra en busca de la confrontación final.

-En estos tiempos nadie ama a su rey.

Solo un resquicio de civilización mantiene la figura de los antiguos reyes, ahora marionetas en manos de señores de la guerra de ambición ilimitada. La nobleza porta las Armas de Antaño, pero su toque tiene un precio amargo, pues tal es su potencia que cambian el alma del hombre que las porta. Llevándose poco a poco los sentimientos, incluso los más oscuros, transforman a los guerreros en armas vivientes cuyo único objetivo es el dominio marcial, de forma que, de una manera similar a un jinete intentando montar fútilmente a un caballo desbocado, su ser poco a poco se aboca a la batalla y la conquista, y podría decirse que empiezan a crecer huecos por dentro, porque ¿quién puede juzgar al demente que tiene la fuerza necesaria para prosperar? Las lealtades son cambiantes en estos días, pero en lejanos palacios las intrigas dan forma a la ambición y las plazas cantan con el repicar de las forjas.

-Un caballero puede matar a cien hombres, un pistolero puede matar a un caballero pero no a cien hombres, todos los hombres pueden morir.

Ataviados con las mejores armas de combate y armaduras que un hombre pueda soñar, los caballeros asolan el Mundo en sus luchas por la supremacía. Cualquier pedazo del metal de los enanos vale 10 veces lo que 10 generaciones de plebeyos y nunca faltan hombres cegados por la codicia dispuestos a todo por un Arma de Antaño, incluso de ir a buscarlas al mismo infierno. Se dice que los elfos también dejaron tras de sí tesoros capaces de crear semidioses marciales a partir de simples aspirantes , pero cuyo precio a pagar es todavía es más siniestro. Los enanos inventaron muchas cosas, una de ellas la pólvora, un pistolero entrenado puede abatir a un caballero en un combate uno a uno, pero seguir esa senda es vivir notando cada día el beso de la horca en el cuello. Son pocos los que conocen el secreto de la pólvora enana, la mayoría solo pueden elaborar una versión inferior que no es capaz de conseguir que una bala atraviese la armadura de placas encantada de un señor de la guerra. Además, portar una pistola se pena con la muerte y muchos hombres han muerto bajos acusaciones nacidas de la sospecha que provoca un leve rastro tiznado en las manos. En este mundo agonizante, ¿qué puede llevar a un hombre a ser un pistolero?.

-El progreso solo es la hebra de oro del cambio, el Mundo se odia a sí mismo y engendra monstruos.

Como entidad el Mundo cambia y se resiste a acomodarse a cualquier clasificación o conocimiento duradero, pero este último nace para negar la posibilidad de su negación, y de una manera similar, en una cacofonía infinita la Creación se desborda mientras los hombres solo ven una pequeña parte desde las desvencijadas ventanas de sus casas. Pero en estos tiempos los cristales están teñidos de rojo y el viento resopla con un tono amargo. Aquellos monstruos a los que, por ignorancia o por virtud, los hombres tenían fuera de sus límites medran y prosperan como también lo hacen los que habitan en el interior de los corazones humanos.

-Los tiempos convulsos son tiempos interesantes y la voluntad es un concepto peligroso.